15 de noviembre de 2015

Crónicas Terrícolas

Parte noticioso desde el Planeta Tierra

Fotograma de un vídeo difundido por el Ministerio Ruso de Defensa
En medio de una situación económica enrarecida por el bajo precio del petróleo y el elevado precio de la principal moneda de intercambio comercial el grupo de las 20 principales economías terrestres se encuentra reunido en la ciudad de Antalya en Turquía. El G20, como ingeniosamente se conoce a este grupo de países, está conformado por las ocho economías investidas como más industrializadas del orbe e incluye a doce países más, que sí bien no cuentan con ese privilegio, son consideradas como las siguientes en importancia.

La cumbre del G20 toma lugar de cara a la 21° Conferencia Sobre Cambio Climático de Naciones Unidas. Sucesos como el derretimiento de glaciares, la reducción de la población de abejas y el hábitat de plantas y animales, así como el aumento en los niveles del mar o incluso tormentas como el huracán Chapala que tocó tierra en Yemén, país desértico ubicado en una región donde los huracanes son desconocidos; son la antesala de una conferencia cuyo principal objetivo es lograr un acuerdo sobre el cambio climático por parte de los 193 países miembro.

Poco antes de que iniciaran los trabajos del G20, François Hollande, presidente de Francia, canceló su participación debido a una serie de atentados denominados como terroristas y que son atribuidos al Estado Islámico. Los ataques tomaron la vida de al menos 129 personas en diversas partes de París. Hollande ordenó cerrar las fronteras inmediatamente y declaró el estado de emergencia. En respuesta los terrícolas se han dividido entre quienes piden rezar por París, quienes afirman que “rezar” y la inherente naturaleza del acto es lo que ocasionó esto en un principio y los que no tienen idea de quien demonios fue Camus.

El gradual retiro entre 2010 y 2011 de las fuerzas de ocupación en Irak y el inicio de la revolución contra el gobierno de Bashad al-Assad en Siria dieron la oportunidad perfecta para que el Estado Islámico (EI) obtuviera mayor dominio sobre la región. Fundado en 1999 con el nombre de Organización del Monoteísmo y la Guerra Santa, el EI declaró el año pasado un califato y nombró califa a Abu Bakr al-Baghdadi cuyo linaje, afirma el EI, se extiende hasta el profeta Mahoma. Desde los inicios del Islam hace unos 1'400 años, el califato, un Estado de corte teocrático cuya base legal se sustenta en el Corán, ha sido la forma de gobierno preferida por los musulmanes. Hoy el califato del EI pretende obtener la adhesión del mundo islámico en su totalidad.

El EI ha sido mostrado al mundo como un grupo extremista que comete diversas atrocidades: masacres contra minorías Yazidíes, grupo étnico considerado como herético por sus creencias religiosas; la decapitación de ciudadanos de naciones identificadas con el concepto humano de occidente y la completa destrucción de ruinas, como la ciudad de Palmira, por estar relacionadas con cultos heréticos. Actos, entre otros, que llevaron a una fuerza de coalición comandada por Estados Unidos, con participación de Francia, a intensificar sus ataques contra el EI. Los ataques a París fueron reivindicados por éste último como actos de represalia por la participación de Francia en los ataques.

La caída de un avión ruso en la región egipcia del Sinaí hace dos semanas, que mató a 224 pasajeros, ha generado, como acontecimiento mediático, dos versiones: la primera esgrimida por Vladimir Putin, tirano ruso, quien intenta dejar atrás la idea de que el EI sea responsable del accidente y la segunda esgrimida por los británicos y sus aliados agrupados en un grupo de tipo militar llamado OTAN que afirman que este es un castigo impuesto por EI a los rusos por meter las narices en Siria.

En ese contexto, a dos días de los atentados en Líbano que dejaron 41 muertos y 200 heridos y un día después de los atentados en París, se reunieron en Viena, capital de Austria, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, país autodenominado primer potencia del orbe, John Kerry y el Ministro Ruso del Exterior Sergey Lavrov, para alcanzar, tras meses de discusión y años de conflicto en Siria, un acuerdo de transición que pretende poner al gobierno Sirio, hasta ahora apoyado por los rusos y vilipendiado por los estadounidenses, y a los rebeldes sirios, apoyados por los estadounidenses y combatidos por los rusos, sobre la mesa negociación y así alcanzar en seis meses una nueva constitución siria y en 18 un nuevo gobierno electo democráticamente.

En escasos veinte días los líderes terrestres se reunirán a decidir sobre el cambio climático en un acuerdo que podría tener repercusiones sobre todas las ramas de la actividad humana y principalmente la producción de energía, misma que depende de un compuesto altamente contaminante y poco eficiente en cuanto a sus propiedades energéticas conocido como petróleo pero que genera exorbitantes remanentes monetarios para empresas y países. Incluso el EI se ha beneficiado de este compuesto, muy abundante en la península arábiga, al tomar instalaciones extractoras de petróleo y así traficar petróleo hacía Turquía.

Envueltos en una crisis no vista desde la extinción de la raza Ghnu, asediada por la peste rectal, los terrícolas se enfrentan a una inminente tropicalización de su planeta provocada por el uso irresponsable del petróleo, que aun es requerido por la industria humana, la disminución de los recursos naturales disponibles y una inminente catástrofe poblacional. En ese sentido el acuerdo entre rusos y estadounidenses sobre Siria, principal bastión del EI, no deja de recordarnos que Siria se halla en una importante zona productora de petróleo pero que también tiene una ubicación privilegiada para llevar gas natural hacía Europa.

En un planeta apestado por una corriente de pensamiento denominada postmodernismo, donde Francia y Alemania juegan partidos amistosos de fútbol (extraño juego donde 22 humanos persiguen una pelota a lo largo de un campo mientras otros tantos miles los observan y gritan) y donde Estados Unidos y Rusia se sientan a acordar el futuro de un país que en realidad jamás existió, la duda que queda en el aire es ¿Realmente podemos seguir considerando a los humanos una raza inteligente o es momento de iniciar una discusión académica que nos permita reclasificarlos junto con la raza Ghnu?

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