11 de agosto de 2015

Con hacha en mano el padre se disponía a echar abajo el viejo laurel que se imponía a mitad del lote familiar. Al percatarse de esto el vástago de ocho años se interpuso entre la víctima y el victimario mientras le decía a su padre "¿Acaso no sabes que los valientes no asesinan?". Avergonzado el padre bajo el hacha y se sentó a platicar con su replica en miniatura. "Tu hermana mayor está embarazada y necesitamos derribar el árbol para construir un cuarto para ella y su novio" respondió el complaciente padre.

Después de deliberar por unos minutos lograron llegar a un acuerdo. A cambio de talar el árbol el padre se veía en la obligación de plantar diez arboles más y así, después de derribar el viejo laurel y de consagrarle diez árboles, padre e hijo se sentaron a la mesa a celebrar su acuerdo con dos vasos de leche bien fría.

Al día siguiente, después de regresar de la escuela, el petite écologiste dejó caer sus cosas al suelo en un claro signo de sorpresa y decepción al ver que su padre había convertido ya la mitad del viejo laurel en leña para cocinar y entonces exclamó "Padre ¿Qué has hecho? ¿No acordamos que el árbol recibiría funeral ecologista para devolverlo a pachamama?" a lo que el padre respondió "Pachamama mis huevos, con lo caro que está el gas no voy a desperdiciar toda esta leña y ya deja de estar chingando que ya pareces tu madre".

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