24 de abril de 2015

Lo que entendemos como presente es en realidad una instantánea de la relación de una causa y un efecto, justo aquello que se nos permite percibir y describir; a través de los sentidos y de los símbolos.

El símbolo es el auténtico intento humano por representar aquello que se nos escapa en un tiempo que no cede. El símbolo de Pi es inasible pues el círculo escapa, en movimiento perfecto, a nuestra conciencia.

Pi no es fragmentable, por ende el círculo representa movimiento perfecto, aquel que no puede ser localizado en el tiempo o el espacio. Aquel que no cesa, no porque retorne sino que no corresponde al tiempo. Jamás una arista, representación de cambio en el tiempo, será encontrada en un círculo.

El círculo es causa y efecto, efecto y causa, ambos, pues no cesa ni se puede localizar en su interior el preciso momento en que se suceden.

Es movimiento eterno vital.

No hay comentarios: