10 de marzo de 2015

¿Me amas? Pregunta ella, pero el simplemente no sabe que contestar. ¿La desea? Sí, eso sería una respuesta más adecuada, ¿le alegra verla? También, ¿Disfruta cuando se acurruca en sus brazos y se cuelga de su cuello? Por supuesto. Pero ¿amarla? No lo sabe, no tiene la más mínima noción de dicho término. De lo que está seguro es que le duele no verla, no besarla y no abrazarla como antes, le duelen sus palabras y le duele esa soledad; aquella soledad que desconocía y sólo ahora sufre pues sólo cuando se vive la pasión de alguien más la soledad cobra existencia.

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