3 de septiembre de 2014

Mejor te pido, antes de que sigas acusándome de distante que me enseñes la justa medida.
Lo que llamas frialdad no es otra cosa que desconocimiento. Desconozco la forma, desconozco la manera. No me encuentro educado en asuntos humanos. Básicamente no sé querer, y no es que sea incapaz de hacerlo. Mujer, te advierto que te quiero, y es advertencia porque las consecuencias serán funestas.

Dime pues la presión adecuada en un abrazo, enséñame el tiempo y la intensidad de una mirada, el tono de un ¿cómo estás? y el significado de un te quiero. Dime cuanto es poco y cuanto demasiado, dime cuando es pronto y cuando demasiado tarde. Dame medidas precisas. Dime como es como, si es posible dame instrucciones precisas. Prometo intentar seguir tus indicaciones, pero te advierto que puedo cometer errores pues la intuición no es una de mis virtudes.

Enséñame a quererte.

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