10 de septiembre de 2014

Ella era algo así como que nada explicable. Salsera, niña, mujer, traía el felling por dentro. Claro que venía disfrazado de lo que los doctores llamarían bipolaridad. Sí, era bipolar, pero era auténtica, si la veías encariñada como ángel o si la veías encanijada como diablo, sabías que sólo ella se lo podía permitir. Era algo así como una locura.

Una de esas locuras a las que te negabas, víctima de la razón, pero a la que sucumbías, de a poco, víctima de su pasión.

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