29 de agosto de 2014

Me gustaria decir que la propuesta fue mia, que esta estupida locura la desate yo. Pero, en un ejercicio de honestidad eres tu responsable. Con esa inocencia fingida con que te acercas a preguntarme sobre la tarea de estadistica y termino incluso corrigiendo tus defectos de escritura o como me miras a traves del salon de clase, iluminando ese calabozo oscurecido por la pesadez del profesor Miralagua. Actos ante los cuales me hallas desnudo, pues nunca se como actuar o responder. Como se supone que reaccione cuando tus cejas me indican donde yacen esos ojos verdiluces? O como entender esa mirada que no se si me examina o me seduce?

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En otro ejercicio de honestidad, nunca logré entender a las personas. Lo digo en serio, jamás pude comprender porque todo mundo da sermones que parecen durar horas, ante los cuales desenchufo mi cerebro y comienzo a divagar abiertamente, pues sus palabras son como desierto en la fertilidad. Sí, quizá por eso opté por la escritura, pues sólo en su ejercicio me parecía que podía hallar sentido, al menos estilístico, al menos más duradero.

En verdad que no entiendo, como no logro entenderte, pero no eres tú, y por más que suene a lugar común, soy yo. Jamás logré entender, para mi una sonrisa sincera no deja de lucirme como una burla o una cara de aburrimiento como la depresión más profunda. Sí para los demás tu eres simplemente una chica perezosa, yo en cambio veo melancolía en ti. Aunque es más probable lo primero, y que lo segundo sea un reflejo que sólo yo quiero ver.

Por eso callo cuando te veo y escribo cuando te pienso.

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