26 de febrero de 2012

Sobre el siempre tan necesario empresario

Al menos la cultura empresarial mexicana, porque no tengo suficiente información sobre la mundial, está podrida hasta el tuétano. Claro que mi acusación en primer termino es fuerte, y difícil de sustentar a buenas y primeras, salvo por un primer ejercicio que quiero realizar de exponer ideas un tanto dispersas sobre dicha cultura, y más concretamente las empresas y los empresarios mexicanos. Al lo largo de los años he trabajo para diversas compañías, de diversos tamaños, entre las que quiero resaltar una cadenas de tiendas de autoservicio, una escuela de enseñanza de Inglés y otra de computación, así como, de manera indirecta, una compañía de telecomunicaciones. Quiero exponer un primer punto que a nadie le resulta secreto: la actitud del empleador hacia el empleado como si de un esclavo con prebendas se tratara. Los sueldos son miserables en está patria alejada de la mano de Dios, y encima los empleadores creen haber adquirido tu cuerpo y alma con el contrato de empleo. Me explico, en el caso de la tienda de autoservicio mi sueldo no superó en ningún momento los 1250 pesos quincenales, 3500 pesos al mes, un sueldo que apenas alcanza a cubrir las necesidades de una persona soltera, no digamos las de una familia. Este sueldo era percibido por una labor que en varias ocasiones superaba las ocho horas diarias estipuladas en la ley federal del trabajo, en ocasiones cubriendo dos turnos (16 horas) en un día a voluntad del empleador. Creo que es obvio a quien debemos agradecer que sus precios sean tan accesibles. En el caso de la escuela de cómputo la situación fue un tanto peor, cubriendo de manera fija 8 horas diarias, afortunamente, pero por un sueldo similar siendo que ahora ya contaba con las credenciales que me acreditaban como profesor. ¿El motivo? la escuela por medio de su gracia divina me estaba permitiendo desempeñarme como profesor. Poco les faltaba para decir que por su voluntad yo vivía. Otra situación que quiero esbozar es la incapacidad de los empresario, o su falta de voluntad, de crear procesos y flujos de trabajo que permitan mejorar el desempeño del empleado. Claro, el empleado está sujeto a una medición de su rendimiento, pero el empresario no. Juez y amo. En el caso de la cadena de supermercados, la situación era que yo me encontraba a prueba durante tres meses, y que de mi desempeño dependía mi permanencia en dicha empresa. Pero seamos sinceros, 3500 pesos mensuales ¿valen la pena el esfuerzo? En el caso de la escuela de Inglés, la situación y el sueldo mejoraron. Al menos en ese aspecto no puedo dar queja procedente. Pero la actitud de pertenecerles mi alma permaneció igual. Sin embargo los procesos empeoraron, al grado de nunca entender la diferencia entre mi y un oficinista. La carga de trabajo aumentó, pero los procesos para llevarla a cabo resultaron simplemente redundantes, estúpidos y en algunos casos lejanos de la verdadera responsabilidad de un profesor. ¿Cual podría entonces ser mi orgullo al pertenecer a una compañía respaldada por "inversionistas internacionales" cuándo los procedimiento eran propios de la edad de piedra? Y que decir del desprecio hacía el empleado. En este caso no daré un ejemplo personal pero uno que se encuentra en las noticias mexicanas actualmente: la quiebra de Mexicana. Dicha aerolínea estaba en poder del gobierno mexicano, después gracias a la implementación del modelo neoliberal pasó a manos privadas. El asunto aquí es que un día de buenas a primeras la compañía suspendió sus actividades dejando a cientos de pasajeros a la deriva y a similar cantidad de empleados en la calle. ¿Dónde están ahora esos hombres de negocios? probablemente disfrutando de la vida con los millones que no perdieron, ¿no deberían acaso estar siendo jusgados por la ley? ciertamente ¿por qué no lo están entonces? porque el neoliberalismo propugna por la desregulación del mercado, argumentando que el mercado se regulará solito ¿la perdida de cientos de empleos de una manera irresponsable y opino yo criminal es acaso una forma de regulación del mercado? ¿No debería entonces crearse una suerte de figura delictiva que se conozca como de "irresponsabilidad empresarial" o alguna quimera por el estilo? DEFINITIVAMENTE. En definitivamente al empresario debe hacérsele más responsable de sus actos. La mera ambición de dinero no es excusa suficiente para jugar con las vidas de sus empleados. Retal. Un amigo me comentaba que cuando laboraba para un conocido periódico mexicano identificado como de "izquierda" en una ocasión recibió su sueldo con quince días de retraso simplemente porqué un superior necesitaba realizar el pago de la mensualidad de su automóvil. Simplemente inaudito.

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