28 de diciembre de 2007

Lavado de dinero: el caso de México I/II


La tipificación del delito de lavado de dinero (money laudering) tiene sus antecedentes en la Ley del Secreto Bancario (The Bank Secrecy Act) promulgada en los Estados Unidos en 1970, la cual obligaba a las instituciones financieras a mantener registro de operaciones sospechosas e informar de ellas a las autoridades. Pero fue hasta 1986 cuando se dictó la Ley de Control de Lavado de Dinero en la cual se tipificaba por vez primera a este ilícito, dándole cáracter de delito federal.
En 1990 en México, este delito fue tipificado dentro del artículo 115 bis del Código Fiscal de la Federación, lo cual le dotó de un carácter fiscal. Sin embargo fue hasta mayo de 1996 –diez años después que en EE.UU- cuando se derogó este artículo y entró en sustitución el 400 bis del Código Penal Federal –el máximo Código punitivo de la federación mexicana-, esto lo convirtió en un delito de fuero federal al igual que en los EE.UU.
En palabras del artículo 400 bis del Código Penal Federal, comete lavado de dinero quien “…adquiera, enajene, administre, custodie, cambie, deposite, dé en garantía, invierta, transporte, o transfiera, dentro del territorio nacional, de éste hacia el extranjero o a la inversa, recursos, derechos, o bienes de cualquier naturaleza, con conocimiento de que proceden o representan el producto de una actividad ilícita, con alguno de los siguientes propósitos: ocultar o pretender ocultar, encubrir o impedir conocer el origen, localización, destino o propiedad de dichos recursos, derechos o bienes o alentar alguna actividad ilícita…”

En principio es el sistema financierio con todos sus actores –bancos, casas de cambio, arrendadoras, sociedades de ahorro y préstamo, casas de bolsa, etc- el principal terreno de acción de quienes incurren en el delito de lavado. Mediante el sistema financiero se hace entrar al seno de la economía formal el dinero procedente de actividades ilícitas, sea colocándole en cuentas de banco de diversos “prestanombres” o haciendole ingresar a sociedades de inversión en las cuales no sólo es blanqueado, sino que forma parte del motor de la economía: el financiamiento.
Sin embargo los procedimientos para llevar a cabo el lavado de dinero se han ido diversificando, afectando a diversas partes de la economía de un país. En principio, en paises como México, este ilícito es cometido principalmente por el narco, pero –hecho desconocido por una capa muy amplia de la sociedad mexicana- se lleva a cabo también en organizaciones de tráfico de armas, trata de blancas y tráfico de personas, pornografía infantil, secuestro, y más recientemente terrorismo. A raíz de los atentados de septiembre 11 en Nueva York, se tomó en cuenta el hecho de que las asociaciones terroristas hacen uso del lavado de dinero para allegarse recursos.
Entre las nuevas maneras en que las organizaciones criminales introducen dinero ilícito dentro de la economía formal, se encuentra el uso de iglesias y casas de subastas (Periódico La Jornada, Sábado 6 de octubre de 2007). Marcelo E. Decoud de la International Compliance Association, en declaración para La Jornada, mencionó que al seno de ciertas congregaciones de carácter religioso se hace uso de la recaudación de diezmos y ofrendas, para blanquear dinero ilícito. De manera que al depositar estos recursos en las cuentas bancarias a nombre de la asociación religiosa, se depositan en conjunto con los recursos ilícitos a blanquear argumentando que todo es producto de la recaudación entre los fieles de dicha congregación.


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